23 de enero de 2011


Hoy estando en un lugar para pensar, reflexionar sobre todo lo que me pasa y lo demás, me acordé de las cosas que hicimos y las que dejamos pendientes. Eso que ambos acordamos pero que nunca concretamos, ganas no faltaban. Sin embargo, con lo que si cumplimos, siempre me dejó una sonrisa dibujada por semanas, mejor dicho hasta el día de hoy.
En cuanto a lo pendiente, en ese momento tan especial, como es la simpleza de mirar el río, el cielo, sentir el viento en mi piel, hubiera sido diferente, tal vez mejor, haberlo compartido con vos. Es extraño que algo tan simple me haga tan feliz, pero la verdad es que sí, me hacen feliz esas cosas que no se compran ni se alquilan, con una sonrisa, una caricia, una mirada, un beso soy feliz, muy. “Al otro lado del río”
Pensando llegué a la conclusión (obvia) que todo lo que comienza rápido, termina rápido. Como todo lo que tiene un comienzo demasiado apresurado, algunas cosas se desgastan y luego ya no sirve o no funciona de la misma manera que antes. A la vez todo es tan frágil, que con un pequeño rayón puede dañarse casi del todo o provocar que ésta ya no sea lo mismo.
Es raro, también, saber que hay que empezar de cero, entrar en un terreno desconocido, explorarlo sin conocer con lo que nos podemos encontrar, es difícil, claro. Repetir una y mil veces lo mismo, a veces sin llegar a lo que queremos, no me divierte ni me entusiasma ahora. En síntesis, no tengo ganas de intentar algo igual o mejor a lo que tenía. Y ahí encontramos la falla, LO TENÍA.
Se pierde, se gana… Yo perdí, pero rescato muchas cosas y no me arrepiento de nada. No digo que esté orgullosa de absolutamente todo lo que alguna vez hice, pero me hago cargo y tengo la frente en alto. Con esto que considero una casi caída, aprendí mucho. Uno puede escuchar a los demás, pero quien realmente sabe qué quiere, es uno mismo (por supuesto, pero no siempre hacemos caso a esto, pensalo). Pero también hay que saber escuchar a quienes realmente saben de lo que hablan, hacer oídos sordos sólo empeora las cosas. No siempre está demás otra opinión que no sea la tuya en esta materia. “Saber es escuchar”
Creo que las decisiones o, más bien, tratos a los que se llegan de a dos hay que estar 100% de acuerdo, sino no sirve ni para vos ni para el otro, porque tarde o temprano vas a tentarte a romperlos, es ley. En mi caso, desde que se llegó a esto, solamente pensé en las formas de disolverlo, de sacar ventaja: si, tiempo desperdiciado. Es otra decisión de a pares y si ambos no están de acuerdo tampoco sirve de nada.
Al final, no sé si está bien así o solamente es así porque es lo correcto o lo que algunos quieren. No estoy del todo de acuerdo en cuanto a varias cosas, sin embargo trato que me sea lo más leve posible y poder manejar la situación. “Control”